Entrevista a Carlos Díaz
Empresas CRAMER
Productos aromáticos -70 años de vida-

Carlos Díaz
Conversar con Carlos Díaz, no es conversar con cualquier ejecutivo de una empresa. El habla desde el alma, desde la voluntad de hacer algo por su gente, sus trabajadores, todos aquellos que presenten problemas de alcohol y drogas. El no diferencia a nadie.
¿Por qué nace la necesidad de la empresa en trabajar con el tema de adicciones?
Esto se debió a mis conocimientos sobre el tema. Estoy bien actualizado frente a esto y le he dado importancia al tema. Primero partimos con capacitación y con la realidad de consumo. Sobre todo con la parte conocimiento a todo nivel, ejecutivo, gerencial y operarios respecto al tema, donde estaba el temor a enfrentar el tema y pensar que esto pasa en la empresa de al lado y no en la tuya. Posteriormente, implementamos la política de rehabilitación, al conocer a ALFA.
¿Cómo comienzan a solicitar ayuda los trabajadores?
Fue inmediato y comenzamos con un caso altiro, por lo que fue más efectivo. Todo empezó con mucho temor por parte de todo el mundo, estaba muy solo en el tema.

¿Cómo se hace el trabajo de apoyo con cada empleado?
Con mucha confidencialidad. Tuve que hacer mucha capacitación a la jefatura de la gente involucrada. Y mucha capacitación además a la dirección de la empresa, para borrar este estigma que con nosotros no trabajan ni “drogos” ni alcohólicos.
El comportamiento habitual es no querer ver, no querer enfrentar y pensar que eso probablemente pasa en las poblaciones marginales. Yo siempre comenzaba conversando que esto sucede en otros lados, pero terminábamos entendiendo que también nos pasa a nosotros.
¿Cuáles son los cambios que se ven en los trabajadores?
La primera reacción es “gracias por hablarlo”, “gracias por la oportunidad” y después con muchas reacciones individuales, con mucho sentimiento. Lo único que hay que hacer es ACOGER y fíjate que miran con mucha admiración y orgullo a aquellos que se han sometido a tratamiento. Más que descalificación y discriminación, es con el abrazo. Entonces los trabajadores sienten mucha más seguridad.

¿Por qué se compromete tanto con su gente?
Por ciertos motivos yo los acompaño en el tratamiento, yo voy mucho a la clínica, participo en las terapias de ellos. Doy algunas charlas a sus familiares.
Nosotros somos alrededor de 250 trabajadores y he tenido la suerte de conocerlos en su ámbito familiar y eso hace que de alguna manera –en ciertos casos- apueste a ganador y que es posible rescatarlo.